Si hablamos desde el punto de vista farmacocinético, el midazolam (benzodiacepina) reduce la metabolización y la distribución lenta y rápida del propofol. De manera dosis dependiente, se produce un descenso de la PAM (presión arterial media) que asociado a las alteraciones farmacocinéticas que comentábamos, da lugar a un aumento de la concentración plasmática del propofol. Punto muy importante a la hora de administrar la dosis óptima de los fármacos para evitar sobresedación o depresión respiratoria.
A nivel estricto, no se aconseja la administración de midazolam y propofol en la misma jeringa. En todo caso, la composición y estabilidad de los fármacos se respeta si se administra en Y.
La mezcla comporta mayor riesgo de contaminación, puesto que el propofol no tiene conservantes y su incorrecta manipulación pueden llegar a producir sepsis muy graves.
El propofol es un hipnótico SIN propiedades analgésicas.
Otro factor a tener en cuenta es la variedad interindividual de los pacientes.
En quirófano, lo habitual es utilizar midazolam para la premedicación y propofol para la inducción anestésica.