Es una pregunta cuya respuesta requeriría un capítulo aparte. No sé si la misma busca una contestación a algún aspecto puntual del problema o sólo una visión de conjunto.
En líneas generales y en la preeclampsia grave, en la que se ha decidido la finalización de la gestación, el manejo anestésico - al margen del dirigido al control de la tensión arterial, a la prevención de las convulsiones, a la adecuada reposición del volumen intravascular y al control del estado materno-fetal- se realiza mediante anestesia epidural si hay tiempo para ello y no existe plaquetopenia (cifras inferiores a 70.000/mm3) ni alteración de las pruebas de coagulación. Si la situación es urgente es de elección la anestesia intradural. La anestesia regional permite un buen manejo de la tensión y mejora el flujo sanguíneo útero-placentario. Pueden ser necesarias cargas progresivas de volumen o utilización de vasopresores (efedrina o fenilefrina).
En el caso de que la técnica regional esté contraindicada (convulsiones, sufrimiento fetal agudo, hemorragia cerebral, cardiopatía severa) la anestesia general debe de evitar la ketamina y los vasoconstrictores. Es una técnica de especial riesgo por el marcado edema que puede propiciar un difícil manejo de la vía aérea, por la respuesta presora a la laringoscopia, por la posibilidad de aspiración y por la interacción de los fármacos anestésicos con las drogas que habitualmente se utilizan: calcioantagonistas, sulfato de magnesio, betabloqueantes.
Creo que sería más acertado, Dra. Abel González, que intentara precisar mejor el alcance de su pregunta.
Un cordial saludo.
Fco. Javier Martínez