“NO HAGAS INVENTOS NUEVOS QUE TE PILLARAS LOS ..........”
La anestesia general fue definida por Prys-Roberts, como el estado en el que el paciente ni siente ni recuerda los efectos de la “agresión” quirúrgica. Si bien es cierto que puede existir muchas definiciones al respecto, es evidente que tres son los pilares básicos de la anestesia general:
1. Hipnosis.
2. Analgesia.
3. Bloqueo neuromuscular.
En este sentido disponemos de fármacos que actuando en receptores específicos, pueden producirlos efectos antes señalados.
Centrándonos en los dos primeros, disponemos de fármacos que cada uno por separado bloquean la 1 [hipnóticos, BZD, ketamina, α2 agonistas] o la 2 [opioides]. También hay otros fármacos que bloquean de manera simultanea las dos como son los halogenados aunque sean actuando en diferentes receptores: medulares o en el cerebro
En la clínica, en general, es fundamental conocer el efecto de los fármacos, para poder ajustar la dosis administrada lo cual es de mayor importancia durante la anestesia general. En definitiva poder monitorizar la respuesta. Esta demostrado que tiene mayor interés las curvas dosis-respuesta, que dosis-concentración plasmática o en su caso la fracción expirada de halogenado.
La anestesia total intravenosa [TIVA] se define desde el punto de vista conceptual, como aquella que se fundamenta en la administración exclusiva de fármacos IV [hipnóticos y opioides], la cual tiene la ventaja de poder monitorizar cada uno de los componentes farmacológicos de la anestesia: la hipnosis mediante los sistemas EEG procesados, y a corto plazo mediante nuevos monitores que nos indiquen el “estado” analgésico. Mientras que estén disponibles estos monitores, si durante una TIVA hay signos de respuesta adrenérgica y el componente hipnótico esta asegurado por un valor adecuado en el monitor, al igual que el BNM, y las dosis de opioides son las razonablemente administradas, siempre se podrá pensar que esa respuesta no es debida a dolor, falta de hipnosis o relajación, y el fármaco a administrar debería ser otro, excluyendo lógicamente cualquier otro evento peroperatorio que pudiera dar origen a esa respuesta adrenérgica.
Por otro lado durante la TIVA se producen interacciones cinéticas y dinámicas, que si en la clínica son interesantes durante la anestesia lo son aun más, en especial aquellas que son sinérgicas, ya que nos permiten disminuir las dosis de hipnóticos y/o opioides.
Lo antes expuesto constituye la gran ventaja de la TIVA sobre otras técnicas:
1º.- Administramos fármacos específicos para bloquear respuestas diferentes.
2º.- Podemos monitorizar la respuesta “ad hoc”.
3º.- Tiene lugar interacciones de gran interés clínico.
Si en la terapéutica se ha abandonado la técnica conocida como la del escopetazo: administrar fármacos que produzcan el efecto deseado, aun a costa de no conocer su mecanismo de acción, u obviando su especificad terapéutica aumentando los efectos adversos ¿porque en anestesia general vamos a continuar actuando igual ?
Luciano Aguilera
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